La humorista gráfica con más de treinta años de trayectoria nos cuenta detalles de su proceso creativo, su compromiso con las mujeres y su oficio como dibujante.
La muestra “Las Mujeres de mi Vida” desembarcó por primera vez en Rosario, transformando el Centro de Expresiones Contemporáneas en el universo creativo de Maitena: un espacio lleno de humor e historietas. En la exposición se materializan más de treinta años de trayectoria de la artista, incluyendo sus grandes éxitos: Mujeres Alteradas, Superadas y Curvas Peligrosas, junto a bocetos y otras piezas inéditas y originales.
La producción de las viñetas de las historias de Maitena es un proceso que depende de muchas cosas: necesita tener en claro qué es lo quiere comunicar. Nos explica que primero va la idea, luego el texto, y después el dibujo. Necesita tener el guión muy claro para ponerse a dibujar. “Si ya tenés un diálogo que tiene humor, después con el dibujo podés potenciar mucho el humor de algo”.
Para Maitena, el proceso creativo es parte esencial de la producción. Por eso, en la muestra Las Mujeres de mi Vida, en la primera sala se expone el paso a paso: desde que aparece la idea de un chiste hasta la pieza terminada. Su mesa de trabajo (con objetos y herramientas inevitables, como el espejo y la pinza de depilar) no solo fue reproducida, sino más bien trasladada tal cual estaba, de su estudio a la exposición. Maitena cuenta que no puede trabajar sin su espejo que tiene arriba del escritorio en su estudio. Allí se mira y hace las caras que tendría el personaje que quiere crear.
“Primero hago un boceto a lápiz. Después, lo llevo a una calcadora, pongo un papel bueno encima y lo paso en lápiz. Le paso tinta china, lo escaneo y termino pintando con Photoshop o acuarelas”.
La artista cuenta que en el último tiempo ha implementado usar la tablet para la creación de sus obras, pero la modalidad sigue siendo la misma, como trabajó toda su vida: primero el boceto, y sobre la capa superior le pasa la tinta.
“Dibujar todos los días hace que cada vez los dibujos te lleven menos tiempo” explica Maitena. “En las épocas que trabajaba muchas horas por día, dibujaba muy rápido, ya que en el mismo proceso de trabajo hay algo que se va acelerando, y aprendés a hacerlo mejor” afirma.
En cuanto al tiempo de confección de sus trabajos, expresa que una página de historieta le puede llevar varios días; el boceto a lápiz de toda una historieta puede llevarle solo un día, y luego la tinta, otro día.
“Lo cotidiano para mi fue siempre el alimento de mi humor” resalta Maitena. Algo que le sirve como herramienta creativa es pensar en las cosas que le hacen gracia del día a día, aquello que le genera mucha bronca o enojo y da ganas de llorar, o también lo que puede parecer una tragedia pero que, finalmente, termina haciéndola reír. Es justamente todo eso lo que le gusta captar y llevarlo a la obra.
Además de contar en sus obras acerca de su propia experiencia, Maitena también se inspira en cosas que le pasan a la gente a su alrededor: a sus amigas, a sus hermanas, a la vecina. Pero que en esos casos, siempre intenta tener más precaución, ya que se trata de la vida de otros.
“Una vez lo dibujé a un tipo con el que estaba saliendo mi hermana, un hombre casado pero que se había separado. Y no me doy cuenta, y lo hago igual… Y la mujer de él, en la peluquería, ve la historieta en la revista, y le pregunta: ¿estás saliendo con Maitena?, y él le respondió: No, con la hermana… bueno, no se había separado, fue un desastre”.
“Cuando empecé a hacer mujeres alteradas, pensaba que era una chica muy punk y muy diferente a las demás mujeres, aunque yo tenía hijos y una casa, y estaba separada. Me parecía que yo era distinta… pero después me di cuenta de que era igual a todas, que eso que me pasaba a mí, le pasaba a todas”.
Tomar consciencia de que sus lectoras se sentían representadas con aquello que leían en sus obras, hizo que Maitena se animara a contar cada vez más cosas. “Me dio ternura esa carta, pero también me hizo comprender que el material con el que yo trabajaba es un material muy íntimo, pero es la misma intimidad que todas tenemos con nosotras mismas y en nuestras vidas”.
Las historias de Maitena no sólo están caracterizadas de un humor feminista y cotidiano. “Además de dibujar humor, dibujé muchas campañas de causas políticas. Y eso tiene que ver no sólo con el humor, sino con entender que la vida es dar y recibir. Me involucro porque creo que cuando tenés un lugar en la sociedad donde sos vista, es importante lo que digas, y es importante apoyar lo que vale la pena”.
“Creo que lo mío es un oficio, que es el oficio de dibujante. Yo empecé dibujando manuales de grado, de escuela, libros, y demás, y ahí te contratan porque sos dibujante”.
Además de su oficio de dibujante, Maitena habló sobre la percepción de ser una artista.
“Creo que también soy artista, pero no porque soy dibujante. Soy artista por mi forma de comunicar, porque tengo la capacidad de llegar al otro y tocar su corazón, y para mí eso es ser artista”. Para Maitena, cualquier persona puede ser un artista, y defiende la idea de copiar a
